El área de Cultura del Ayuntamiento de Villa del Río comunica que en el día de ayer, 27 de febrero de 2026, el Teatro Municipal Olimpia albergó la gala institucional en conmemoración del Día de Andalucía 28F en la que se reconocieron a diferentes villarrenses.
 
Entre ellos, a D.ª Dolores Ramírez Carmona
¿QUIÉN ES DOLORES RAMÍREZ CARMONA?
Dolores nació en Posadas el 27 de mayo de 1962, aunque a los dos días de nacer, ya estaba en Villa del Río, en el Cortijo de la Vega, en donde su padre trabajaba como encargado de las labores agrícolas, y en el que vivía su ya extensa familia formada por sus progenitores: Rafael y Josefa y sus hermanos mayores, Antonio, Fini y Rafael. La benjamina será conocida desde sus primeros días por Lola, y así nos dirigiremos a ella.
 
Sus primeros años los pasa en el Cortijo rodeada de toda su familia, hasta que con 7 años comienza a ir al colegio en Villa del Río, junto a su querido hermano Rafael; ese camino, de ida y vuelta, unos 6 km., lo hacían a pie, cada día.
 
Cuando solo tenía 8 años sufre la pérdida de su padre, un duro golpe en todos los sentidos, ya que desaparece la figura paterna y con él la seguridad económica que aportaba a la familia. Durante un año permanecen en el Cortijo, y más tarde, cuando Lola contaba con 9 años, se trasladan a Villa del Río, a la C/ Monterreal. Allí comienza su vida, ahora rodeada por un nutrido grupo de amigas como M.ª Ángeles Torres, Mari Cámara, Lola Mudarra, y Paqui y «Conce», sus vecinas.
 
Como hemos indicado anteriormente, Lola comienza su formación en Villa del Río, en los Grupos Escolares, sigue en el Instituto Virgen de la Estrella, también en la localidad, para más tarde matricularse en el Instituto Santos Isasa de Montoro. Siempre ha sido una excelente estudiante becada.
 
Su deseo de toda la vida era estudiar Químicas y se matriculó en la carrera obteniendo muy buenas notas, hasta que, por motivos familiares -con 19 años perdió a su hermana en un accidente-, hicieron que su camino tomara derroteros distintos, optando por la carrera de Enfermería en Córdoba, carrera que estudió siempre con el respaldo económico de su familia, y pasando sus vacaciones en Villa del Río.
 
En su adolescencia formó parte de los jóvenes que, junto a nuestro querido párroco D. Manuel Tirado, crearon el Grupo de Teatro de la Parroquia. Disfrutaba de la piscina de verano, de las veladas, de la feria, de la Discoteca Plumas… Esporádicamente ayudaba, aunque su familia no quería, recogiendo algodón, para contribuir con su granito de arena a la economía familiar.
 
Nada más terminar la carrera, comenzó a trabajar, como enfermera, en los pueblos de la provincia: Almodóvar, Cañete, La Carlota. Más tarde, en el Hospital Los Morales, en el Hospital de Pozoblanco, en el Reina Sofía, en cuidados intensivos de pediatría. En Córdoba de nuevo en el Ambulatorio del Parque Figueroa en Atención Primaria. En el Centro de Salud de Carlos III, y durante estos años también en las Urgencias del Centro de Salud de la Avenida de América.
 
Hasta esta fecha compartía piso en Córdoba con compañeras, y es en Córdoba donde conoció al que sería su marido, años más tarde.
 
Por estos años trabajaba mucho, pero también sacaba tiempo para disfrutar junto a sus compañeros y amigos. Estando en Córdoba, recibió de nuevo un duro golpe, la pérdida de su madre en 1987, cuando Lola contaba con solo 25 años.
 
A los tres años de terminar la carrera y con este volumen de trabajo a sus espaldas, aprobó las oposiciones para Atención Primaria. Su primer destino fue Hornachuelos, allí permaneció 4 años, más tarde Palma del Río, durante 5 años, aunque desde un primer momento fijó su residencia en Palma del Río.
 
En 1993, con 30 años de edad, se casa con su novio Damián Pérez Rodríguez, de Aracena, Huelva, un perito industrial que estaba realizando unos trabajos por la zona, y que conoció en Córdoba. Damián siempre ha sido un apoyo incondicional para toda la familia que juntos han creado.
 
Han tenido dos hijos: José Damián, nacido en 1994, en la actualidad es ingeniero aeronáutico de Airbus en Alemania; y María, nacida en 1997, que estudió psicología y en la actualidad ejerce como psicóloga en Oviedo.
 
Pero volvamos a Lola; en noviembre de 1998, por concurso de traslados, pudo obtener plaza como enfermera de Atención Primaria en el Centro de Salud de Villa del Río, destino que tiene en la actualidad, y donde, como todos sabemos, reside.
 
Su trabajo como enfermera discurre entre extracciones, curas inyectables, urgencias, consultas programadas de diabetes, hipertensión, epoc, visitas domiciliarias, programas de espirometrías y Residencia de Mayores. En este sentido es la que les proporciona el material necesario -un día a la semana, los miércoles -en cooperación con el enfermero de la Residencia. Si falta por alguna razón, el enfermero, o hay alguna complicación, ayuda en lo necesario.
 
No hay que olvidar las guardias que suelen ser de 24 horas, tres o cuatro veces al mes, que implica un estado de alerta constante y resultan agotadoras.
 
Antes de la Pandemia, llevaba en los Colegios el Programa de «Forma Joven» tratando con los alumnos temas como las drogas, la sexualidad, el alcoholismo, las relaciones entre compañeros y con la familia…
 
La Pandemia -«el coronavirus»- marcó para todos los sanitarios un antes y un después, ya que fue una situación muy peligrosa, estresante, sin antecedentes, y a la que se tuvieron que enfrentar de manera sorpresiva, sin conocimientos, sin recursos, ni medios a su alcance, aprendiendo a transitar por un camino peligroso y demoledor.
 
Nuestro reconocimiento siempre a la labor realizada en estos fatídicos años a todos los sanitarios.
 
Lola es muy querida no solo entre sus compañeros, sino también entre sus pacientes, por ser una excelente profesional, además de por su trato amable, cercano, con un humor chispeante, que trasmite confianza a los pacientes.
 
A lo largo de su trayectoria profesional no ha tenido ninguna reclamación hacia su persona, aunque reconoce que es muy duro y complicado, a veces, por accidentes durísimos, partos sorpresivos, enfermedades devastadoras… El trato con los pacientes, por lo general, es normal, muchas veces muy cercano, pero en algunos casos roza lo peligroso, con amenazas…
 
A día de hoy Lola sigue al pie del cañón en un trabajo que dice que adora pero que dejará cuando sea el momento de su jubilación para llevar a cabo sus dos grandes aficiones más queridas, la lectura y el viajar, contando con tiempo para compartir con su marido e hijos que a día de hoy tan lejos están.
 
Hoy realizamos este merecido reconocimiento a Lola Ramírez Carmona por una vida dedicada al servicio de su pueblo, y de la salud de sus vecinos y vecinas. Por su profesionalidad y su compromiso con la labor que desarrolla.
 
¡Un orgullo villarrense!
¡Andaluces, tenemos mucho que celebrar!
 
Ayuntamiento de Villa del Río. Presidencia y Área de Cultura