El área de Cultura del Ayuntamiento de Villa del Río se hace eco de una importante investigación histórica que ha permitido situar con precisión en nuestro municipio dos fotografías en las que aparece la fotógrafa Gerda Taro, tomadas en septiembre de 1936, pocas horas antes de que se realizara la serie fotográfica de la que surgiría la icónica imagen Muerte de un miliciano.
La investigación ha sido desarrollada por el historiador y arqueólogo cordobés Fernando Penco, con la colaboración de los villarrenses Juan Carlos Sánchez Coba, Juan Relaño Moyano y el Cronista Oficial de la Villa, Francisco Javier Luna Mantas, y ha permitido identificar el escenario de aquellas fotografías en el entorno de El Palomar, al otro lado del Puente de Hierro de Villa del Río.
El caserío, los poyetes, la antigua era, el arroyo Salado, el puente de hierro y, al fondo, el cerro de San Cristóbal y la Gavilanera han sido algunas de las piezas que han permitido reconstruir el paisaje de aquel 4 de septiembre de 1936 y devolver estas imágenes a su lugar de origen.
En aquellos primeros días de septiembre de 1936, Villa del Río constituía un enclave estratégico y cuartel general de las milicias. Las fotografías muestran a Gerda Taro junto a milicianas y milicianos y a diferentes protagonistas de aquel momento, entre ellos Alejandro Peris, Ignacio Gallego y López Quero, identificados por Fernando Penco.
Pero la investigación adquiere todavía una mayor relevancia por su relación con una de las fotografías más conocidas del siglo XX: Muerte de un miliciano, tradicionalmente atribuida a Robert Capa y realizada pocas horas después en Espejo.
Fernando Penco plantea una cuestión de enorme interés para la historia del fotoperiodismo: la posibilidad de que Gerda Taro pudiera haber sido la autora de aquella célebre fotografía.
Entre las evidencias estudiadas se encuentra el formato del negativo. Muerte de un miliciano corresponde a un formato cuadrado de 6×6, mientras Robert Capa —Endre Ernő Friedmann— utilizaba habitualmente una Leica de 35 milímetros, de negativo rectangular. Gerda Taro, por su parte, llevaba una Reflex Korelle de formato medio, capaz de obtener fotografías de 6×6, y aparece precisamente con esta cámara en una de las imágenes localizadas en Villa del Río.
La investigación no permite afirmar al cien por cien quién accionó el disparador, pero las evidencias técnicas y documentales estudiadas por Fernando Penco hacen que la posible autoría de Gerda Taro deba ser considerada seriamente.
Un hallazgo del que ya se está haciendo eco la prensa provincial, nacional e internacional y que sitúa a Villa del Río en un episodio de enorme trascendencia dentro de la historia de la fotografía y del fotoperiodismo de guerra.
Este descubrimiento abre, además, nuevas líneas de investigación sobre el papel desempeñado por Villa del Río durante aquellos primeros meses de la Contienda Civil, la presencia de las milicias republicanas en nuestro municipio y la estancia de Robert Capa y Gerda Taro en la localidad.
Hoy aquellas fotografías pueden contemplarse desde una perspectiva completamente diferente. En ellas quedaron inmortalizados para siempre nuestro puente de hierro, nuestros cerros, nuestro paisaje y una parte de la historia de Villa del Río.
Gerda Taro y Robert Capa estuvieron en Villa del Río. Y Villa del Río quedó frente a sus cámaras en uno de los capítulos más importantes de la historia de la fotografía del siglo XX.
Desde el área de Cultura del Ayuntamiento de Villa del Río queremos reconocer la labor investigadora de Fernando Penco y la colaboración de Juan Carlos Sánchez Coba, Juan Relaño Moyano y Francisco Javier Luna Mantas, que han contribuido a recuperar y contextualizar este extraordinario capítulo de nuestra historia.
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Ayuntamiento de Villa del Río














